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Opinión I: Se hacen llamar “políticos”

“Lo público no funciona”, “todo el mundo se aprovecha de lo público”, “hay gente que va a al médico porque quiere, no por necesidad”. Como estas son excesivas las habladurías las que se pueden escuchar hoy en la calle sobre una dialéctica popular : ¿qué funciona mejor lo público o lo privado?

Sí, lo público son todos aquellos servicios que el Estado sufraga con el dinero de los contribuyentes que han aportado en forma de impuestos. Unos impuestos que se utilizan y tienen como objeto que todos los ciudadanos reciban unos bienes y servicios mínimos que son necesarios para vivir. Estos servicios son tales como la sanidad y la educación, que últimamente están muy presentes en agendas de políticos y medios de comunicación. Pero también existen otros servicios necesarios para el funcionamiento de un país, como pueden ser las oficinas de empleo, la recogida de basuras, el mantenimiento de centros culturales como museos o bibliotecas, el transporte público, etc.
Si estos servicios dejan de funcionar es probable que el país deje de funcionar en conjunto, porque las necesidades primarias de los ciudadanos no estarán satisfechas.  Y es lo que está pasando con la sanidad pública. Sin embargo, esto no es inteligible por algunos políticos que quieren subyugar a toda la ciudadanía un derecho básico por intereses particulares. El Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy no se entera de que no gobierna para sus votantes, sino que lo debe hacer para toda la población heterogénea y cambiante, pero sobretodo engañada. Engañada una vez más cuando la Comunidad de Madrid ha decidido con la oposición del resto de fuerzas políticas aprobar una ley que permite la privatización de seis hospitales y 27 centros de salud. Engañada porque la salud no es un negocio, es una necesidad humana que estos truhanes, baladrones, belitres, embaucadores, rufianes, camanduleros, bellacos, estafadores, hampones, usureros, facinerosos, esbirros, ímprobos, abyectos, soeces, expoliadores, estafadores y un sin fin de apelativos más, y que la mayoría de personas los llaman “políticos”, quieren privatizar y dejarla en manos de unos pocos para que se beneficien de las desgracias de las personas cuando acudan al médico. Estos pocos serán empresarios y dueños de grandes capitales que seguirán engordando sus cuentas a costa de la clase trabajadora, ya que otros negocios como el sector inmobiliario no les han salido tan bien como pensaban o quisieran. Y lo siguiente será la educación sin duda, pero, y después de esto, ¿que privatizarán? La dignidad de las personas hace tiempo que están en mano de los empresarios a cambio de unos salarios, ya por naturaleza deshonrosos, pero que además son tan ligeros que no permiten vivir a las personas de un modo humano.
La mayoría de las personas no pueden hacer nada contra un arma tan letal como el miedo. El miedo a perder o a encontrarse en una situación aún peor.
¿Dónde quieren llegar?

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